Qué pena
Estaba ya dispuesta a redactar un post sobre el que llevaba pensando un rato... pero he mirado las noticias y... puff.

Qué rabia ver a algún que otro político dejándose ver en su funeral... si no se ha levantado del féretro y le ha clavado el cirio Pascual en el pecho debe de ser que realmente estaba muerta.
Por lo menos ahora le podrá contar a su marido que los negros en Estados Unidos ya tiene derecho a un entierro digno (aunque no siempre a una vida fácil) y todo gracias a gente como ella.
Espero que el reencuentro sea dulce.


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